Rompiendo la brecha generacional

Las brechas generacionales siempre han existido. Los expertos señalan que solo se trata de  falta de comunicación entre padres e hijos, o entre los adultos y los adolescentes, lo que significa entonces que en nuestra época también lo vivimos con los adultos que nos rodeaban.

 

Sin embargo, sentir que ese joven habla otro idioma porque sencillamente no entendemos lo qué dice, por qué lo dice, o lo que está pasando por su cabeza, puede tener solución si tomas en cuenta los siguientes aspectos.

 

Conoce su terreno. A los adultos nos encanta contar historias de nuestra adolescencia, como si fueran un gran suceso, pero a nuestros jóvenes no les interesa conocerlas, prefieren hablar de sí mismos.  Así que tómate el tiempo para saber de su vida, para escuchar cuáles son sus intereses y sus temores. Pero sé prudente, no invadas su privacidad, ni lo presiones.

 

Olvida los prejuicios. Es muy fácil etiquetar a los jóvenes. Afirmar que todos son flojos o irresponsables es un error, pues cada uno tiene su personalidad, con defectos pero también con virtudes. Date la oportunidad de conocerlo y de que te sorprenda gratamente.

 

Son diferentes. Sabemos que son diferentes a nosotros, pero eso no significa que sean diferentes de mala manera, simplemente su contexto no es el mismo en el que nos desenvolvemos. Los recursos con los que ellos han crecido y que manejan a la perfección, nosotros apenas sabemos darles un uso limitado.

 

Ten paciencia. Es probable que el joven no se abra de forma inmediata. Ten paciencia, poco a poco comenzará a tener confianza en ti. Interésate en sus cosas sin agobiarlo. Muéstrate accesible, no emitas juicios de valor.

 

Sentido del humor. Esta estrategia siempre da resultado cuando se quiere propiciar un acercamiento. No seas tan serio, ríete con él y enséñale a reírse de sí mismo. Pero ten cuidado, no hagas bromas a su costa, puedes perderlo.

 

Contacto físico. Un abrazo o un gesto amable es una manera de expresar cariño, aunque debes recordar que es importante respetar los límites. El blog  Sura señala que: “el contacto físico baja el estrés, la ansiedad y rompe cualquier hielo”.

 

Respeta su decisión. No impongas tu voluntad arbitrariamente, cuando dice “no quiero” o “no estoy de acuerdo”, respeta su decisión. De esta manera será más fácil establecer una relación armónica entre los dos.

 

No hay nada más difícil que ganarse la confianza de un adolescente, pues ellos siempre ven a los adultos con ojo crítico. Establecer una relación sana, donde ambos puedan compartir espontáneamente, no se da de la noche a la mañana. Valores como el respeto, la tolerancia y la empatía son los que permiten romper de alguna manera con la famosa brecha generacional.

Fuente: Sura,com

http://www.sura.com/blogs/calidad-de-vida/adolescentes-brechas.aspx

 

Foto: https://pixabay.com/es/risa-diversi%C3%B3n-mam%C3%A1-hija-775062/

 

 

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